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Discurso pronunciado por la Ministra de Seguridad Dra. Nilda Garré en el Acto Central de entrega de premios "Semana de la Policía Federal" 11-11-2011

Nos convoca hoy nuevamente la celebración de la Semana de la Policía Federal Argentina, una oportunidad para poner en perspectiva este casi primer año de transformaciones que se vienen llevando adelante, con motivo de la decisión histórica de nuestra Presidenta, de crear el Ministerio de Seguridad. Se trata de una medida significativa que expresa la profundización del proceso de modernización y fortalecimiento del Estado democrático y sus instituciones, que atravesamos desde hace 8 años y del que, elocuentemente, no ha quedado exenta el área de seguridad
Reafirmamos la tradición de este encuentro, reconociendo aquí el coraje y la entrega de muchos efectivos de la institución. Tanto de aquellos que dieron la vida en cumplimiento de sus funciones, que queremos recordar con emoción en este acto, como de aquellos que siguen arriesgándola a diario para dar testimonio con su accionar de su compromiso con una sociedad más segura y más justa. Esos hombres y mujeres le dan sentido a esta celebración y la elevan por encima de un mero evento protocolar.
Pero no queremos quedarnos en el homenaje formal y protocolar. Queremos honrar la ocasión compartiendo con ustedes algunas consideraciones sobre el nuevo escenario que atravesamos signado por la decisión fundamental de avanzar en la consolidación del gobierno político de la seguridad en su conjunto. No alcanza con señalar retóricamente la trascendencia de la decisión institucional de crear una instancia de jerarquía ministerial para comprender las dimensiones que involucra esta nueva etapa.
Ciertamente la decisión presidencial de crear el Ministerio da cuenta del compromiso genuino con la profundización democrática y supone avanzar en líneas de acción que dejen verdaderamente atrás el esquema de autogobierno policial. Hoy nadie discute que promover políticas públicas sobre el sistema de seguridad que aseguren mecanismos que centren la decisión y la responsabilidad en los representantes de la soberanía popular, es el camino ineludible para la gestión de un nuevo modo de relación entre la comunidad y su Policía.
Resulta evidente la necesidad de restablecer la confianza de la ciudadanía mediante una conducción del instrumento policial que permita mostrar a nuestros ciudadanos:
1. que existen esquemas de responsabilidad para corregir los abusos y las expresiones de corrupción y que la transparencia es un principio irrenunciable de la gestión en materia de seguridad
2. que hay una política de reconocimiento de derechos para nuestros policías y una preocupación central por las condiciones en que trabajan y por el bienestar de sus familias
3. Que la articulación con la comunidad resulta un eje esencial en el desarrollo de un nuevo modelo de conducción y diseño de políticas expresado en el lema “Seguridad: deber del Estado, obra de Todos”
4. que la modernización tecnológica es prioridad en el proceso de mejora sustancial de las condiciones de trabajo y desempeño de los miles de hombres y mujeres que integran nuestra Policía Federal Argentina.
Este ha sido un año de numerosas decisiones en materia de seguridad y esto ha demandado de las autoridades de la PFA y de su personal en general un esfuerzo importante por comprender que estamos en un proceso signado por la decisión de establecer un nuevo paradigma cuyos ejes centrales he mencionado. Quisiéramos compartir con ustedes, en esta celebración, algunos resultados.
1. Procesos de modernización y profesionalización institucional
Como autoridad política tengo claro que no hay política de seguridad sin Fuerzas Policiales pero es mi responsabilidad, para poder exigir resultados, ofrecerles a sus miembros un contexto institucional en el que el desarrollo de mecanismos de control externo y una adecuada capacitación sean concebidas como herramientas de trabajo que fortalezcan los aspectos virtuosos de la tarea y ayuden a evaluar y corregir aquellas expresiones o prácticas que mancillen un oficio vital para la vida pacífica en comunidad.
En este año 2011 se ha puesto en marcha un conjunto de políticas públicas que buscan ordenar, organizar y dotar de nuevos sentidos a las prácticas de los cuerpos policiales y fuerzas de seguridad, incrementado su capacidad de construir y garantizar la seguridad, sin resignar derechos ni libertades.
Una de las decisiones ha sido trabajar para establecer patrones precisos de actuación que den un marco objetivo a la labor policial y que eliminen márgenes de discrecionalidad regulando la intervención policial, llevando así previsibilidad en el desempeño y garantías para el personal.
La coordinación del trabajo entre funcionarios ministeriales y policiales ha sido la clave para el desarrollo de protocolos de actuación que procuran rescatar y dar valor a las prácticas valiosas y no regladas y dejar en claro cuáles son las limitaciones y las expectativas de desempeño que pesan sobre la institución. Los protocolos desarrollados en materia de espectáculos deportivos o de manifestaciones públicas y las nuevas pautas que se van fijando en materia de producción de información, son algunos ejemplos claros de ello.
A esto deben sumarse las directivas generales y la supervisión ejercida por este Ministerio sobre la Superintendencia de Asuntos Internos y el sistema disciplinario a fin de acelerar las investigaciones, estandarizar las respuestas, y coordinar el trabajo con el Ministerio Público Fiscal, los jueces y las oficinas encargadas de controlar la transparencia. También brindamos herramientas para romper con los corporativismos malsanos y con el uso distorsionado de las jerarquías. Por eso he dispuesto mediante la Resolución N° 1019 que queda prohibido sancionar a los subordinados cuando éstos presentan denuncias de irregularidades contra sus superiores.
Estas vías tradicionales de control de desempeño, signadas por el énfasis puesto en el carácter externo del control, también tienen expresión en los nuevos mecanismos de fiscalización de la actividad policial, que nos han permitido identificar tanto liderazgos positivos y formas de gestión profesionales como casos de incumplimiento de estándares mínimos de eficiencia.
Quiero dejar muy en claro que nos interesa tanto fiscalizar el trabajo como las condiciones en que el mismo se desarrolla: me refiero a las circunstancias de higiene y seguridad en el ámbito laboral.
Es fundamental que se entienda que quien conduce una comisaría tiene obligaciones específicas en relación con el cuidado de la seguridad en la jurisdicción y con la actividad prevencional, pero también pesan sobre él exigencias constitucionales básicas en materia de condiciones de detención y trato de detenidos. Nuestra cara institucional, y la de la Policía Federal, deben ser especialmente cuidadas ante estas responsabilidades.
Esto ha implicado que por primera vez se haya relevado sistemáticamente el estado de la infraestructura.
Hemos decidido tomar cartas en el asunto y hemos dispuesto, con la asistencia técnica de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires, un relevamiento completo de las 53 comisarías y un plan integral de obras, priorizando en una primera fase aquellas que presentan los riesgos más críticos.
Debemos además repensar a la comisaría como unidad organizacional. Su diseño actual responde a patrones y modalidades operacionales ya superados. En esta línea, estamos avanzando en un proyecto de redefinición de las jurisdicciones en la CABA para armonizar esas áreas con los límites de las comunas.
Entendemos también que las comisarías deben modernizarse en su configuración de espacios y en los estándares de seguridad, higiene, habitabilidad y comodidad, tanto para el personal policial como para el vecino. En esta línea, proyectamos concentrar los lugares de detención en un número reducido de instalaciones, para garantizar mejores condiciones y para liberar espacios de las actuales instalaciones de las comisarías para refuncionalizarlos.
También son herramientas fundamentales para transparentar el accionar policial la apertura de canales a la comunidad, generando mecanismos de participación que nos permitan conocer directamente de los interesados sus quejas pero también sus reconocimientos. Al Señor Jefe de Policía le consta que esta Ministra ha mantenido la misma determinación frente a la denuncia que a la felicitación, exhortando a los funcionarios correspondientes tanto a activar los mecanismos de sanción como a expresar su reconocimiento cuando la tarea así lo ha ameritado a juicio de nuestros ciudadanos.
No se trata de una política de control por el control mismo; desarrollamos mecanismos de control porque tenemos expectativas de desempeño que vamos orientando y acompañando con acciones y recursos y porque entendemos que no hay instituciones genuinamente democráticas y republicanas sin control.
2. Una nueva política de formación
Los cambios que se están desarrollando respecto de la carrera profesional y su reorganización, la especialización y la capacitación permanente del personal de la Policía Federal Argentina resultan claves para avanzar en el desarrollo de la policía que nuestra sociedad necesita.
Porque para alcanzar, mantener y garantizar la seguridad pública y ciudadana es indispensable que los recursos humanos que integran los cuerpos policiales y las fuerzas de seguridad interior actúen conforme a doctrinas, técnicas y prácticas profesionales comprometidas con la plena vigencia de los derechos humanos y las garantías constitucionales.
El cambio de nombre de las instituciones de formación no fue una gestualidad simbólica. Ha sido acompañado de reformas en marcha en dichos institutos a fin de promover una formación policial cada día más consustanciada con los valores democráticos y los derechos humanos y además con altos niveles de profesionalidad. Para ello se ha recuperado el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, con el fin de destinarlo fundamentalmente a la especialización del personal policial y a desarrollar nuevos conocimientos en el campo de la Seguridad Ciudadana Democrática. Debo destacar el esfuerzo que ha hecho el personal de la institución junto con profesionales provenientes del campo académico, especialistas de los Ministerios de Seguridad y Educación y de la Universidad Nacional de Quilmes, para desarrollar un nuevo modelo institucional que promueva la formación universitaria de los policías.
A partir del próximo año se dictará una nueva oferta académica para que los policías se gradúen como Lic en Seguridad Ciudadana y en otras carreras que brindarán más herramientas y fundamentos para la actuación policial.
Durante este año la Escuela de Agentes y Oficiales O´Gorman y la Escuela de Cadetes Juan Ángel Pirker trabajaron en adecuar sus programas de formación a los estándares federales aprobados por el Consejo de Seguridad Interior. También, a partir del año próximo, se comenzarán a dictar nuevos seminarios en la Escuela de Cadetes, vinculados con los fundamentos propios de las ciencias humanas y sociales (historia argentina, sociología, cultura, comunicación) y a partir del año 2013 esperamos que el plan de estudios de esta Escuela Pirker se inscriba en el marco de calidad de la formación universitaria.
Asimismo en la escuela de Agentes se han introducido importantes modificaciones para contar el año próximo con funcionarios con mayor capacidad de intervenir en los conflictos, desarticulando los niveles de violencia que en ellos se presentan, y articulando la respuesta de seguridad de modo tal que permita la intervención de las restantes políticas públicas.
También se han incluído elementos y mecanismos en los Cursos de Ascenso y Juntas de Calificaciones de Oficiales Superiores y Oficiales Jefes a fin de contar con evaluaciones más objetivas y transparentes.
Vamos a incentivar que los policías, todos y todas, oficiales y suboficiales, de todas las jerarquías, se capaciten, estudien, desarrollen conocimientos y aporten sus mejores ideas para el crecimiento de la institución.
3. Una adecuada política de derechos humanos y una preocupación central por el bienestar del personal.
La conducción política de las instituciones de seguridad también implica articular la vida institucional con el resto de los estándares diseñados por el gobierno para todos los ciudadanos.
Por eso hemos previsto un lugar protagónico para el desarrollo de una política de derechos humanos, que consolide la necesidad de promover su vigencia en lo que refiere a la responsabilidad de la policía como sujeto obligado a respetar y hacer respetar lso derechos de los ciudadanos; pero con eso no alcanza.
Tenemos un plan de acción concreto para promover en distintos órdenes una cultura institucional que otorgue centralidad a los derechos de sus integrantes, rompiendo las falsas antinomias entre respeto de derechos y eficacia de la conducción, asumiendo que sólo cuando se es respetado en dignidad, se está en condiciones de estar comprometido con la dignidad de los demás. Los DH no se aprenden en un libro, se experimentan, y se conocen por esa experiencia. En consecuencia, una fuerza policial que carece de los principios de respeto a las normas básicas de diversidad y pluralismo – pilares de una sociedad democrática- difícilmente pueda ser un instrumento útil para la garantía de los derechos.
En este campo, consideramos que es una responsabilidad esencial modificar la posición de desigualdad en la que se encuentran las mujeres en nuestra sociedad y, en consecuencia, en este ámbito, se nos impone como desafío diagramar políticas públicas en ese sentido. Por ello, nos hemos propuesto poner especial atención a las condiciones de desempeño de las mujeres dentro de las fuerzas.
También nos preocupan mucho las dificultades que encuentran - hombres y mujeres- para conciliar su vida familiar y laboral.
Para ello, luego de las recomendaciones del Grupo de Trabajo sobre Condiciones de Acceso, Permanencia y Promoción de Mujeres y Varones, que por primera vez dio voz al personal policial en la búsqueda de soluciones, se dictaron resoluciones sobre el ingreso a los Institutos de Formación de personas con hijos/as a cargo y sobre mujeres embarazadas o con hijos lactantes; sobre la adopción de pautas mínimas para los regímenes de licencia por maternidad y lactancia y sobre la derogación de la solicitud de venia para contraer matrimonio.
Hemos trabajado mancomunadamente con la Fuerza, en la creación de los Centros Integrales de Género, que colaborarán con las áreas de personal de cada fuerza en la implementación de las medidas necesarias para asegurar la equidad entre varones y mujeres.
Para mejorar también su capacidad profesional se está realizando una capacitación al personal policial —compensada como un servicio extraordinario— en conjunto con la Defensoría General de la Nación y con la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Queremos asegurar que el personal pueda garantizar el acceso a la justicia de las personas, con especial atención a los casos de violencia de género.
Asimismo, en este año de gestión se han aprobado otras medidas relativas al bienestar del personal. La Resolución Nº 428 prevé un mecanismo de actualización mediante el cual el personal policial deberá confirmar o rectificar al beneficiario/a de su seguro de vida de manera periódica cada 2 (dos) años, reclamo histórico de la agrupación que nuclea a las viudas de personal caído en servicio.
El Jefe de Policía se refirió a los médicos, enfermeras y auxiliares del Hospital Churruca preguntándose ¿quién cuida a quien nos cuida?. Es la misma pregunta que nos hicimos en diciembre de 2010 y que motivó la inmediata decisión del Ministerio de ocuparse del bienestar del policía y de su familia, de su salud y la de sus seres queridos, de las condiciones en que desarrolla su trabajo y del equipamiento con que cuenta para hacerlo en forma eficaz y segura.
En esta línea iniciamos, con el especial apoyo de la Presidenta de la República, la Refuncionalización Integral del Complejo Médico Hospitalario Churruca-Visca, que beneficia a 180.000 afiliados.
Las iniciativas desarrolladas en el marco de este programa incluyen en su primera etapa la adquisición y largamente demorada ya concretada, de un tomógrafo computado de última generación que la Presidente inauguró hace unos días, el reciclaje integral de 1700 metros cuadrados para espacios de internación, a través de la Secretaría de Obras Públicas, la ampliación en el edificio anexo de 650 metros cuadrados para oficinas administrativas, la provisión de dos grupos electrógenos de 250 KVA, la reparación e impermeabilización de todas las cubiertas de los techos, la reparación integral de todos los ascensores y escaleras, un equipo de bisturí láser, un aparato de rehabilitación, 300 computadoras y 11 ambulancias, 2 de ellas de alta complejidad y una para pediatría que incluso cuenta con incubadora. Además, en el marco de este programa en pocos meses se pondrá en funcionamiento un Resonador Magnético Nuclear de 1.5 teslas, gestionado ante el Ministerio de Salud de la Nación y donado por éste. A la incorporación de esta alta tecnología se suma también un incremento en la capacidad de las áreas de internación del hospital, que contaran con 100 camas más para sumar a las 350 ya existentes, cuyo mobiliario será provisto por el Ministerio de Desarrollo Social.
Somos conscientes de que para lograr un óptimo sistema de salud queda camino por recorrer y que debemos fortalecer la dotación de nuestros recursos humanos y modificar el organigrama para hacer la gestión más eficiente y ejecutiva. Además es necesario avanzar en el diseño de una red de atención primaria, que acerque el sistema de salud al domicilio de los beneficiarios.
4.La promoción de un nuevo modo de relación con la comunidad
Las medidas hasta aquí enunciadas dan cuenta en distintos niveles, de los procesos puestos en marcha para ofrecer a la policía federal mejores herramientas y condiciones profesionales para el desempeño de sus funciones.
En este esquema, proponernos un nuevo diálogo con la ciudadanía implica tomarse en serio la posibilidad de la participación comunitaria, con posibilidades concretas de involucrarla en el diagnóstico, en el diseño y en la evaluación de las políticas públicas de seguridad. En ese sentido, la centralidad que nuestro Ministerio ha dado a las mesas barriales de participación dan cuenta del rumbo elegido. Queremos instancias de participación autónomas que pongan a la comunidad en diálogo directo con quienes tenemos la responsabilidad de gobernar en la materia, comprometiéndonos a articular puentes con la Policía Federal Argentina. Estamos decididos a promover, esquemas de relación que aseguren una participación independiente, necesaria para que su función de evaluación no quede puesta en duda por la subjetividad de las relaciones, por lo limitado de la representación de quienes participan o por la dependencia de sus espacios de expresión.
La Policía Federal Argentina, como el resto de las fuerzas de seguridad, tienen que cumplir un rol que será cada vez más relevante en tanto se articule con el conjunto de políticas estatales destinadas a garantizar a los habitantes el goce de sus derechos. Las mesas Barriales de Seguridad, son instancias de articulación entre Comunidad y Policía que no pueden ser sino vistas como una instancia de respaldo.
Sin ámbitos de participación genuinos, insospechados de cooptación, la PFA perdería una instancia central de monitoreo del rumbo escogido y dejaría pasar la posibilidad de validar sus acciones con la aprobación de nuestros destinatarios privilegiados o de corregir el rumbo, cuando así corresponda.
6. Un nuevo escenario de inversiones, modernización tecnológica y cambios centrales en la administración y gestión de los recursos humanos
La nueva Institucionalidad es un hito en las gestiones presidenciales que se iniciaron en el 2003 con el Presidente Néstor Kirchner y a partir del 2007 con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, pero no es un punto de llegada. El momento actual estuvo precedido por decisiones que sustentaron el paso dado en diciembre del 2010. En este sentido, es oportuno recordar el importante crecimiento presupuestario que tuvo la institución, pasando de 870 millones pesos en 2003 a $ 3.860 millones en 2010, crecimiento éste que no incluye todos los aportes para inversiones de capital que desde entonces se hicieron para mejorar el equipamiento de la institución. Obviamente hoy podemos celebrar que ese rumbo se ha visto fortalecido en esta nueva etapa y de ello dan cuenta las iniciativas impulsadas para que los hombres y mujeres de la Policía Federal puedan realizar su tarea mejor formados, mejor equipados, mejor comunicados, mas protegidos y más jerarquizados.
Para empezar, debemos destacar el impulso sin precedentes a la modernización tecnológica y operativa de la fuerza. La masiva incorporación de tecnología de punta que se lleva adelante en el marco del Proyecto “Buenos Aires, Ciudad Segura” proveerá de herramientas de vanguardia a nivel internacional para la prevención y conjuración del delito, optimizando la respuesta policial frente al crimen gracias a la posibilidad de conocer los hechos en tiempo real, de cruzar en forma inmediata información valiosa de diversas fuentes y de supervisar y asignar en forma más eficiente los recursos con que cuenta la institución.
El cerebro de este sistema, diseñado específicamente para cumplir con esta finalidad, es un moderno “Centro de Comando y Control”, que recibirá información en tiempo real de 1200 cámaras de alta definición distribuidas en la Ciudad de Buenos Aires en puntos calientes determinados por el mapa del delito, de 80 cámaras fijas de reconocimiento de patentes en todos los accesos a la ciudad y de cámaras móviles instaladas en 200 patrulleros tecnológicos, la mitad de los cuales circularán por la vía pública en los próximos 30 días.
El Proyecto “Buenos Aires, Ciudad Segura” se ha integrado con el Programa Tren Alerta en una acción coordinada con la Secretaría de Transporte de la Nación para la vigilancia de andenes, terminales ferroviarias y ómnibus, con cámaras de video de alta resolución conectadas con fibra óptica a un centro de comando y control específico. A la fecha ya se encuentran instaladas 47 cámaras ubicadas en los andenes de los Ferrocarriles Urquiza, Roca, Sarmiento, Belgrano Norte, Mitre, San Martín y en la terminal de ómnibus de Retiro.
En conjunto, la puesta en marcha del Proyecto “Buenos Aires, Ciudad Segura” y el Programa Tren Alerta habrá implicado solo en 2011 una inversión superior a los 190 millones de pesos.
También hemos producido este año grandes avances en el campo de las comunicaciones tácticas y estratégicas, mejorando las condiciones de coordinación entre las fuerzas.
En un trabajo conjunto con ellas hemos desarrollado un Plan Estratégico que normaliza y estandariza las tecnologías a incorporar, definiendo en forma fundacional la arquitectura de una Red Federal de Seguridad que permitirá la integración y la optimización de recursos y, también, contar por primera vez con un sistema de misión crítica para voz y datos con comunicaciones seguras, de crecimiento sostenido y sustentable en el tiempo.
La red de comunicaciones de la Policía Federal cuenta con un sitio central y tres sitios de repetición que en la actualidad brindan cobertura solamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires. En los próximos meses se reemplazará el antiguo sistema EDACS y se ampliará, en conjunto con las otras fuerzas, la cobertura en el Gran Buenos Aires, multiplicando por cinco la cobertura de la red global compartida del Sistema de Seguridad. Dentro del próximo año se duplicará el número de terminales de comunicaciones llegando a 4.500 equipos con el objetivo inmediato de que todo el personal en servicio esté permanentemente conectado.
También vale la pena celebrar en este acto la ampliación que se ha realizado de la Red FEDERCOM, ocupándonos del equipo de comunicación individual que evita el peligroso aislamiento del policía y permite el rápido auxilio del camarada y de la ambulancia, empeñados todos en la misma vocación de salvar vidas. Esto ha implicado la actualización del sistema troncalizado P – 25 para acrecentar las funcionalidades del sistema general, específicamente en la infraestructura de los sitios de comunicaciones, en la provisión de capacidad de datos, en la georreferenciación de equipos, consolas de despacho del Comando radioeléctrico, terminales de visualización de mapas, y actualización de 1800 suscriptoras portátiles existentes para tramitar datos. En este marco, se han adquirido CUATROCIENTAS (400) radios portátiles digitales; TRESCIENTAS (300) radios para móviles p-25; DOSCIENTAS CINCUENTA (250) radios portátiles P25 y NOVENTA (90) radios para móviles digitales para ser instaladas en las motos. Todo esto ha implicado una inversión del Ministerio de más de 27 millones.
A pesar de las inversiones de los últimos años, el bicentenario halló lamentablemente a nuestras comisarías todavía conectadas con cables de cobre, estándar que impedía integrarlas con el Departamento Central y entre sí. Por eso, otro hito trascendental del 2011 es por el despliegue en curso de una red de más de 350Km de fibra óptica en el ámbito de esta ciudad, con una capacidad que cubrirá los requerimientos de varias décadas y permitirá conectar todas las comisarías, edificios y sensores de seguridad existentes y futuros.
En simultáneo, ya se inició la instalación de una red de cuarta generación de comunicaciones inalámbricas, con frecuencia exclusiva para funciones de seguridad, absolutamente novedosa en nuestro país, que permitirá tener en línea a todos los móviles de la fuerza dentro de la Ciudad de Buenos Aires para la transmisión y recepción en movimiento de información y videos. Esto permitirá al agente -con solo tocar la pantalla- pedir ayuda y que el Comando vea y escuche lo mismo que el policía en el procedimiento, todo esto sin pedir y esperar canal, sin necesidad de dar posición geográfica y sin perder segundos preciosos en los que se puede ir su propia vida.
En materia de informática, después de más doce años de desatención, está en avanzado proceso de adquisición una plataforma tecnológica de última generación con los servidores de base de datos de mayor performance a nivel mundial, que multiplicará decenas de veces el tiempo de repuesta de las aplicaciones que hoy utiliza la fuerza. Su completa implementación se prevé al concluir el primer semestre de 2012.
Otro aspecto central de la actualización tecnológica se refleja en el Programa de Modernización de la Investigación Científica del Delito. Esta semana la Presidenta de la Nación firmó el Decreto Nº 1766/2011 poniendo en marcha un proyecto de gran importancia para la identificación digital de personas y rastros: el SIBIOS (SISTEMA FEDERAL DE IDENTIFICACIÓN BIOMÉTRICA PARA LA SEGURIDAD), que articulará y coordinará los mecanismos con que cuentan las fuerzas policiales y de seguridad, nacionales y provinciales, para la identificación de individuos y de rastros humanos. El AFIS de la Policía Federal será el nodo central del sistema, incorporando a su base la información biométrica que releve el Registro Nacional de las Personas en oportunidad de emisión de DNIS y pasaportes. Por tal motivo, en los próximos meses se ampliará el equipamiento actualmente instalado para poder cubrir el universo poblacional del país y dar servicio a todas las fuerzas de seguridad tanto federales como provinciales.
La investigación científica del delito también ha dado otro gran paso con la adquisición de un Sistema Automatizado de Identificación Balística, que permitir la adquisición automática de grandes cantidades de casquillos y proyectiles, su inclusión en una base de datos, la generación de identificadores numéricos, la comparación automática de esos identificadores y la asignación de índices de similitud, permitiendo la correlación de piezas de evidencia no relacionada por otros medios. Adicionalmente, proveerá imágenes y recreaciones tridimensionales con medición nanométrica, para el análisis visual de los resultados propuestos por el sistema. Además, se ha ampliado la licitación para la adquisición de una Estación de Carga de Vainas adicional, cuya finalidad es la de recoger imágenes tridimensionales de muestras de vainas servidas, que ha demandado una inversión de más de 13 millones de pesos.
También nos hemos ocupado de estudiar el uniforme que viste el policía diariamente. La Comisión de Normalización de Uniformes estudia hoy distintas alternativas que hagan al equipamiento individual más cómodo y seguro. Somos conscientes de que mejorar la calidad de vida del agente en servicio contribuye también a mejorar la capacidad de brindar protección al ciudadano.
De igual manera, nos ocupamos del arma asignada al policía. Estamos empeñados en determinar si las que están son adecuadas para brindarle al efectivo la autoconfianza necesaria en el instante crítico del enfrentamiento y -a la vez- si son seguras para terceros. Mediante el mismo Sistema de Normalización se encuentran en análisis distintas pistolas de uso urbano, municiones y cartucheras de empleo común en las Policías más importantes de América Latina, América del Norte y Europa. Al respecto, ya hemos iniciado negociaciones con la Dirección General de Fabricaciones Militares para, una vez definido el modelo definitivo, proyectar su producción local.
¿Quién cuida al policía?. Nos preguntamos cuando se comprobó que sólo 1 de cada 4 policías de calle contaban con chaleco, por lo que se los condenaba a un régimen de “chaleco caliente” que disminuía la conservación y protección balística del material.
Por eso el Ministerio determinó la necesidad de incorporar 33.000 chalecos de última tecnología, aumentando además el nivel de protección balística convencional de RB2 al nivel superior RB3 para las operaciones de mayor riesgo.
Antes que termine este año, la Policía Federal Argentina contará con los primeros 5.000 chalecos antibalas RB3 en su historia como institución. Es decir, un chaleco personal para cada policía en la calle, con mayor protección y un peso que es casi la mitad del que se emplea actualmente.
A mediados de 2012 no habrá ningún policía federal, policía aeroportuario, gendarme o marinero de Prefectura que cumpla servicio operativo sin un chaleco RB3 asignado en forma individual.
Sin embargo, el desvelo por mejorar el equipamiento no nos pareció suficiente para reconocer el esfuerzo del efectivo de calle. Todos sabíamos del sacrificio sin compensación adicional del personal de las Comisarías. Por eso nos ocupamos del diseño de una estrategia de recursos humanos que permitiese otorgarle mayor racionalidad al despliegue de efectivos y aumentase la remuneración por el trabajo riesgoso desarrollado. En este contexto, el Decreto No. 366/2011 incorporó un suplemento particular, denominado “Servicio Operativo de Cuarto Uniformado”, que destinó un plus salarial de $1000 mensuales para el personal asignado a servicios de seguridad en la vía pública. En este mismo sentido, se diseñó una estrategia para disminuir la cantidad de horas trabajadas por el personal con el objetivo de mejorar su rendimiento. Celebramos también que se hayan implementado iniciativas para la gestión inclusiva de los recursos humanos de la fuerza, estableciendo un régimen laboral aliviado para el personal afectado por lesiones crónicas u otros impedimentos de salud que afectan el ejercicio de la función policial.
Este conjunto de iniciativas son un reflejo de nuestra preocupación y compromiso con la gran mayoría de efectivos que cumplen sus funciones con abnegación, arriesgando su vida a diario y manteniendo una conducta proba.
El Ministerio sabe que no hay Seguridad Pública sin Policía y que la mejor forma de proteger a la sociedad es cuidar al policía. Por eso, estamos empeñados en que el esfuerzo del agente se recompense; en que el policía se sienta seguro de si mismo, sabiendo que su familia tiene la cobertura asistencial que merece; en que el equipamiento proteja su vida y su integridad física y en que su capacitación prevenga errores de procedimiento que afecten su vida laboral y personal.
Claramente, se cierra ante nosotros un año en el que hubo muchos cambios y muchas cosas por las que sentirse conformes. Todos estos avances- las iniciativas concluidas y las que están en proceso, las reformas realizadas y las que quedan por realizar- dan cuenta de que esta celebración de hoy es mucho más que un acto protocolar: yo pienso, yo siento, que hoy festejar tiene sentido. Y, especialmente, tiene sentido apostar a que el año que viene también habrá razones para reunirnos a homenajear el trabajo que se seguirá realizando en pos de la transformación de la Institución para el bienestar de los ciudadanos.
Reitero para terminar, mi reconocido homenaje a los que dieron sus vidas o sufrieron incapacidades en el cumplimiento del deber de proteger a los ciudadanos, reitero también, a los que cumplen valiente y dignamente con sus tareas.































